Sobre las siete de la noche hora de California, Serena Williams volverá a pisar el estadio uno del BNP Paribas Open después de 14 años. Curiosamente la fecha es un viernes 13, día que en la cultura occidental se considera de mala suerte. ¿Será recibida como una gran campeona o volverán a presentarse los abucheos que hirieron su ego en 2001?.

“Era un buen momento para regresar” dijo Serena Williams a los medios de comunicación este jueves en la sala de prensa del primer Premier Mandatory del año. Su retorno al evento se confirmó en febrero cuando escribió una carta a la revista Time afirmando que volvería a jugar en el Valle de Coachella después de ese desafortunado episodio que sucedió en 2001.

La ‘historia negra’ de este particular caso se presentó en marzo del 2001. Todo comenzó un día antes del encuentro de semifinales que disputarían las hermanas Williams. Antes de ese partido, Elena Dementieva, que había caído en cuartos de final ante Venus encendió la polémica con una respuesta controversial ante la pregunta de quien sería la finalista “no se que decidirá Richard” dijo.

Dejando atrás las declaraciones de la rusa, llegaría el sábado y con ese día el inicio de un divorcio entre California y la familia más importante del tenis norteamericano de las últimas dos décadas. Minutos antes de iniciar el encuentro, la hermana mayor de las Williams acusó que por un problema en su muñeca (tendinitis) no iba a presentarse a jugar, situación que le daba el paso automáticamente a Serena al choque decisivo. Hecho que causó molestia en el público.
Al siguiente día, al saltar al campo de juego para enfrentar a Kim Clijsters, los silbidos y gritos en contra de Serena retumbaron en el estadio. ¿Cómo era posible que no estuvieran apoyando a la heroína local de apenas 19 años? Era cierto, los asistentes se encontraban indignados por un supuesto amaño que realizaron las hermanas en el encuentro de semifinales. La situación se tornó peor cuando Venus y su padre Richard entraron al estadio para ver el encuentro. En ese momento incluso se escucharon insultos racistas. “Podía oír claramente como me gritaban negra”, dijo la jovencita que al termino de la jornada se iba a coronar campeona.

Tras su triunfo, Serena vivió uno de los momentos más agridulces de su carrera, ya que no pudo disfrutar la victoria como se lo merecía. “Pasé horas llorando en el vestuario”. Además su padre en declaraciones recientes dictó “mis hijas fueron tratados sin una pizca de dignidad y respeto. Ellas fueron tratadas como dos criminales.”.
La desafortunada situación hizo que Serena Williams (y su hermana) jurara que nunca más volvería a pisar este territorio, no obstante, el tiempo como ella mismo lo dice, curó las heridas más no borró las cicatrices que dejaron marcas inolvidables en la vida de la actual número uno del mundo.

Nunca se sabrá si lo que ocurrió en el lejano 2001 fue un amaño o si en realidad Venus estaba lesionada. Sin embargo, Serena dejó atrás esos recuerdos no memorables y dio el sí a un evento que según ella nunca más pensó disputar. “Juego por amor al tenis, y este amor me ha llevado a conocer el verdadero sentido del perdón”. comentó la ganadora de 19 Grand Slam. Y añadió “es una cuestión de sensaciones, y siento que ha llegado el momento de volver a jugar e intentar rendir lo máximo que pueda”.

Lo cierto es que en pocas horas Serena se reencontrará con un escenario que no la despidió de la mejor manera a pesar de haber sido campeona en dos ocasiones. Y como acto premonitorio para su retorno, el día, si el viernes 13, día de mala suerte en la cultura occidental. En frente Monica Niculescu, jugadora a la que nunca ha enfrentado.

Vía: www.matchtenis.com

Comentarios

comentarios

Share This